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February 2008
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Fic: Have Yourself a Merry Little Christmas

Fic: Have yourself a Merry Little Christmas.

Pairings: Puede haber algú otro?

Sumario: Pues con ese título . . . .



Have yourself a merry little Christmas!!!!

Gregory House oyó ruido de pasos cercanos a la puerta de su dormitorio. Abriendo los ojos despacio, miró el reloj de su mesilla para descubrir que solo eran las 8 de la mañana. Cerrando los ojos de nuevo, se giró buscando el cuerpo de su mujer abrazándola.

“Están despiertos, Greg” susurró Allison casi dormida.

“SShhhhh a lo mejor si no hacemos ruido, piensan que estamos dormidos”.

Allison se levantó apoyando la cabeza sobre su brazo derecho. “Si claro, como que eso va a frenarles. ¿Sabes que en esta casa hay cuatro niños y que hoy es navidad?”.

“Si pero, primero: uno de los niños no es nuestro, segundo, ese niño es judio lo que significa que ni él ni sus padres celebran la navidad . . y tercero, vente para aquí, que estás muy lejos”. Greg hizo que su mujer volviera a tumbarse para luego ponerse sobre ella y empezar a besarla.

Estaban tan entretenidos que no oyeron como se abría la puerta.

“¿Tan despetos?” preguntó James.

“No veo nada” respondió Callum, el único de los cuatro que había metido la cabeza para mirar en el dormitorio.

“No se puede entar en el cuarto de los papas” advirtió Adam Wilson.

“¿Quién dise eso?” preguntó Hugh mirando a su amigo.

“Mi papá y mi mamá” respondió el niño.

Los trillizos miraron a su amigo extrañados. Ellos siempre entraban en la habitación de sus padres y nunca les castigaban. Vale, que había veces que papá parecía enfadado con ellos pero mamá siempre les daba un beso y les metía a la cama.

“Pero es navidad, Adam. ¿Queres esperar a que se despeten para abir los regalos?” razonó Callum. Adam pareció convencido y por ello siguió a los House dentro del dormitorio de sus padres.

“No hagáis ruido” advirtió James llevándose la mano a la boca.

“¿Para no despetales? Queremos que esten despetos Jimmy” le reprochó Hugh.

“¡No me llames eso!”.

“¿Qué, Jimmy? Jimmy, Jimmy, Jimmy”.

“No os enfareis” dijo Callum pero ya era tarde porque sus dos hermanos estaban en el suelo peleándose.

Adam miró hacia la cama preocupado para descubrir al tío Greg y a la tía Allie despiertos y observando lo que estaba pasando. La tía Allie hizo una seña para que no dijera nada.

James y Hugh siguieron peleándose en el suelo hasta que ambos fueron separados por su padre. Greg decidió poner fin a la pelea agarrando a su hijos por el pelo.

“Feliz navidad a vosotros también” dijo en tono muy serio.

“Ha empesado Hugh, papá. M’ha llamado Jimmy”.

“Papá llama Jimmy al tío y no se enfara, tonto” se defendió Hugh.

“¡Vale! ¿Os parece que despertarnos a mamá y a mí con vuestra pelea está bien? ¿Se supone que ahora os vamos a dejar abrir los regalos? Id a vuestro cuarto y quedaros allí hasta que os vayamos a buscar”.

Cuando los dos niños se fueron, Callum y Adam se quedaron mirando nerviosos. Callum miró a su madre buscando un poco de ayuda pero Allison estaba en la cama fingiendo seriedad y calma. Generalmente ella era la madre seria y responsable que a menudo tenía que poner orden cuando sus cuatros chicos, Greg incluido, hacían de las suyas pero la verdad era que le encantaba verles haciendo cosas juntos y de momento las travesuras habían sido pequeñas y sin importancia.

Greg se giró hacia Adam y Callum. “¿Y con vosotros qué hago?”.

“Nosotos no hemos hecho nara, papá. Solo queríamos saber si tabais despetos para abir los regalos” dijo Callum.

“¿Sabéis que hora es? Es muy, pero que muy pronto para estar despierto un día de vacaciones”.

“¡Pero Santa Clos ha traído los regalos!” contestó Callum levantando los brazos para enfatizar la importancia que tenía el día de hoy y que su padre no parecía entender.

“Ya, si eso lo entiendo pero tengo una pregunta ¿Estáis seguros de que este año tendréis regalos?”. Los dos niños asintieron convencidos.

“Entonces Santa no sabe que os escapasteis de la guardería para ir a ver los dibujos . . . “

“O cuando robaron las vendas y se disfrazaron de momias” añadió Allison levantándose de la cama.

“O cuando robaron todos los trozos de tarta de chocolate que había para los enfermos . . . o cuando cogieron todos los peluches de maternidad y los utilizaron como bolos”. Esta vez fue Lisa Wilson la que se unió al grupo. Lisa y James se habían levantado y habían oído la conversación por el pasillo.

“¿Dónde están los dos que faltan?” preguntó James.

“Castigados por pelearse. Todavía estoy pensando que hacer con estos” dijo Greg.

“Tengo una idea. Vamos todos al salón” respondió Lisa haciendo que Adam y Callum se temieran lo peor. Si había algo que los niños habían aprendido a pesar de su corta edad, era que no se debía cabrear ni al tío Greg ni a la tía Lisa.

Los niños siguieron a Lisa, Allison y James al salón mientras que Greg iba en busca de los castigados. El salón estaba decorado de forma muy elegante y debajo del gran árbol hay multitud de regalos. Callum sintió el impulso de salir corriendo hacia ellos pero Adam le agarró de la mano y le hizo quedarse quieto.

Allison no pudo evitar sonreír sin que los niños le vieran. Sabía que los niños debían aprender a comportarse pero pensaba que Greg y Lisa eran a veces demasiado duros con ellos. Cuando James y Hugh se unieron al grupo, los cuatro permanecieron muy serios frente al árbol intentando contener la emoción de ver todos los regalos.

Greg se paseó de un lado a otro delante de ellos, como un capitán delante de su batallón.

“Bien, bien, bien, creo que lo justo en esta situación es que los que se hayan comportado bien abran sus regalos ¿verdad?”. Los cuatro niños asintieron.

“Entonces, Lisa, James, Allison y yo vamos a ver lo que Santa nos ha traído mientras vosotros os quedáis aquí quietos esperando. Podéis sentaros en el sofá si queréis”.

Allison vio como los cuatro niños se sentaban en el sofá con cara de tristeza e incluso vio lágrimas en los ojos de Adam y James. Ver llorar a los niños le hizo poner freno a su marido.

“Greg, por favor, mírales. Están a punto de llorar. No puedo abrir los regalos sabiendo que mis hijos lo están pasando mal” le susurró Allison cogiéndole del brazo.

Greg miró de reojo a sus hijos y ver sus caritas tristes le rompió el corazón. Tal vez se habían pasado con su castigo. Mirando a Lisa y a James Wilson, encontró el apoyo en sus amigos que necesitaba para terminar con el castigo.

Acercándose al sofá, se sentó en el suelo, de tal manera que estaba más o menos a la misma altura de los niños. Para entonces Adam y James ya estaban llorando abiertamente mientras que Hugh y Callum le miraban tristes.

“Creo que me he pasado un poco” admitió a los niños. “Solo quería gastaros una broma por habernos despertado con vuestra pelea pero veros ahí sentados medio llorando no me gusta nada. No me gusta haceros llorar, ¿lo sabéis, verdad?”. Los cuatro niños asintieron aliviados. A pesar de su disgusto, les gustaba hablar con Greg, porque siempre les trataba como si fueran mayores.

“Vale, yo tampoco me he portado bien así que me parece justo que si yo os castigo a vosotros, vosotros también me podáis castigar a mi”.

Todos los que estaban en el salón, niños y adultos, se miraron extrañados. James miró a sus hermanos y a sus primo Adam sin saber muy bien qué decir o hacer. Sin embargo, Hugh, normalmente el más peleón de los cuatro.

“Yo te pedono, papi” dijo saltando a los brazos de su padre.

“Yo tamen. Hemos siro malos; sempre dises que no tenemos que pelearnos ente nosotos y que tenemos que defendenos” añadió James apoyado por Adam y Callum.

En segundos Greg estaba abrazado por sus tres hijos mientras que Adam, más tímido, seguía en el sofá.

“¿Qué me dice mi sobrino favorito? ¿Abrimos los regalos?” preguntó Greg al pequeño Wilson.

El niño se unió a sus primos en brazos de su tío y juntos ayudaron a Greg a ponerse de pie.

Los otros tres adultos contemplaron toda la escena sonrientes y aliviados. James se agachó junto a los regalos y cogió cuatro paquetes iguales, envueltos en brillante papel rojo cada uno con el nombre de un niño.

“A ver que os ha traído Santa”.

Medía hora después todo el suelo del salón estaba cubierto de papel de regalo. Los cinco niños, Greg incluido, estaban en un lado jugando con sus regalos bajo la mirada de los adultos. Greg se acercó a su esposa y se sentó a su lado besándole en los labios.

“¿Te gustan tus regalos’”.

“Son todos estupendos, Greg, este año te has pasado con tantos”. Contestó ella acariciándole el cuello con la nariz. En el cuello llevaba un colgante de oro con un pequeño diamante.

“¡Qué dices! Eres la única chica de la casa y tenemos que mimarte”.

“Quiero hacer una ampliación de esta foto y mandársela a mis padres”. En la foto Greg y los tres niños posaban elegantes todos vestidos con trajes grises idénticos. Wilson se había encargado de encontrar corbatas diferentes para cada uno. Greg llevaba una azul, del mismo color que sus ojos mientras que los trillizos habían elegido una roja, para James, una verde para Callum y una amarilla para Hugh.

“Ah no, esa es solo para ti”.

“Pero es que estáis los cuatro de guapos . . . y de elegantes” protestó ella.

“Si quieres que los abuelos Cameron vean lo guapos que son sus nietos, mándale una copia de la otra foto”. James había tenido que pelearse y luchar con Greg para que se hiciera la foto de traje así que luego, y como venganza, los niños y él se hicieron otra ‘más cañera’. Todos iban vestidos con vaqueros, converse rojas y camisetas de diferentes grupos de rock. Los trillizos llevaban el pelo revuelto y engominado e incluso Callum se había hecho una cresta.

En la foto James y Callum estaban delante, cada uno con una guitarra eléctrica, a la izquierda y a los teclados estaba Greg y para terminar el conjunto, Hugh detrás de la batería con ambas baquetas en alto como si estuviera gritando. “Esta foto valdrá millones de dólares cuando nuestros hijos sean famosos y tengan su propio grupo”.

“Yo puero estar en el grupo tamen, tío Greg” preguntó Adam.

“Claro que sí, Adam; todos mis chicos juntos dándole caña al mundo” exclamó Greg iluminando por completo la cara de su sobrino.

“Vamos a tocar, papí” animó James.

Greg no necesitó más motivación y salió tras los niños a su estudio seguido por los demás adultos. Greg siempre había querido tener un pequeño estudio en su casa donde poder tocar su piano y sus guitarras así que cuando compraron la casa, Allison le dio la sorpresa de su vida. La negación de su marido a participar en la reforma de la casa, le brindó la oportunidad de poder contratar a unos profesionales que acondicionaron e insonorizaron una de las habitaciones convirtiéndola en un pequeño estudio donde su marido pudiese tocar a su aire.

Cuando los niños tuvieron edad, Greg les compró unas guitarras de juguete para que aprendiesen a tocar y cada tarde, pasaba con ellos unas horas delante del piano, para que los niños de familiarizasen con las teclas. De momento, y para tormento de Allison, los tres niños habían heredado el talento musical de su padre.

Cuando Allison, James y Lisa llegaron al estudio, los cuatro niños ya estaban en sus puestos, James y Callum con las guitarras, Hugh tras la batería y Adam sentado junto a su tío frente al piano. En cuando Greg dio la señal, todos empezaron a cantar un versión libre, pero que muy libre, del Jingle Bells Rock. Tal vez no fuera la mejor versión del villancico o los músicos los más expertos pero a la familia formada por los House y los Wilson les sonó de maravilla.

Allison miró a su marido y le vio sonreír observando a sus hijos. Después de todo lo que había pasado, después de todas las desgracias, los problemas y los inconvenientes, Gregory House por fin era un hombre feliz.

“Que tengas una muy feliz navidad, cariño” le susurró Allison.

YATA!!!!!!!!!



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Current Location: At work
Current Mood: bored bored
Current Music: No matter what - Boyzone
Comments

Creo que este ya lo he leído, pero me sigue encantando. Tus fics son taaaaaaaan monos... aysss

Besos!

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